12 enero 2009
El uso de anfetaminas se asocia a un riesgo mayor de linfomas en personas con VIH

La información sobre el uso de drogas recreativas por parte de personas
con VIH y su impacto en el curso de la infección y en el éxito del
tratamiento antirretroviral es escasa y, a veces, contradictoria


El uso de anfetaminas y de compuestos relacionados (cristal,
éxtasis) se ha asociado a depresión y a cambios en la personalidad.
Además, estudios llevados a cabo en el laboratorio sugieren que este
tipo de sustancias podrían debilitar el sistema inmunitario. De hecho, se han registrado recuentos bajos de CD4 y otros signos de debilidad inmunitaria en personas con VIH que toman éxtasis.
Sin embargo, la asociación entre uso de anfetaminas y cáncer no ha sido
descrita con tanta rotundidad, pues se han publicado hallazgos
discordantes.

Ahora, en un trabajo que aparece en la versión online de la publicación Cancer Causes and Control,
un grupo de investigadores estadounidenses aporta nuevos datos que
confirman la asociación ya apuntada anteriormente entre el uso de
anfetaminas y el riesgo de desarrollar cáncer.

Desde principios de la década de los años 80 el Estudio Multicéntrico de Cohorte
del Sida (MACS, en sus siglas en inglés) realiza un seguimiento de la
salud de hombres con infección por VIH o en riesgo de adquirirla. Los
investigadores de esta cohorte
han analizado su base de datos en busca de información recogida entre
1984 y 2002. Se centraron en 1.788 hombres que tenían infección por VIH
en el momento de entrar en MACS y de 461 hombres que en principio eran
VIH negativos, pero que adquirieron el VIH posteriormente.

El perfil de estos 2.249 hombres en el momento de entrar en el
estudio fue el siguiente: Su edad media era de 33 años y la media de
recuentos de CD4 de 578 células/mm3. El 23% tomaba anfetaminas una vez al mes o con menor frecuencia, mientras que el 4% aseguró hacerlo una vez a la semana o más a menudo. El 38% usaba cocaína una vez al mes
o menos, mientras que el 4% dijo tomarla una o más veces por semana. El
73% de estos hombres afirmó también haber practicado sexo anal
receptivo sin utilizar siempre preservativo. En conjunto, los hombres
que usaban anfetaminas eran relativamente jóvenes, tendían a ser
fumadores y a practicar sexo sin protección de vez en cuando.

Durante el estudio, se registraron 171 casos de cáncer linfático, especialmente de linfoma no de Hodgkin. Aquellos
hombres que tomaban anfetaminas una o más veces por semana tuvieron 5
veces más probabilidades de desarrollar linfoma que aquéllos que no
tomaban anfetamina con la misma asiduidad. Esta asociación fue
estadísticamente significativa. El equipo de investigadores también
halló una relación estadística con el uso de anfetamina tres años antes
del desarrollo del linfoma. En cambio, el consumo de cocaína, marihuana
y otras drogas no se relacionó con el desarrollo de linfomas.

Es importante que se lleven a cabo más investigaciones sobre el uso de drogas en la infección por VIH.
En España, un país con elevados índices de consumo según fuentes
oficiales, los datos que se desprenden de este tipo de investigaciones
pueden ayudar a las personas con VIH a tomar decisiones informadas
sobre su estilo de vida y a las personas que trabajan con ellas a
desarrollar unos programas adecuados de reducción de daños.