11 abril 2009
El 58% de los drogodependientes madrileños toma «coca» sola o mezclada con otras sustancias

La cocaína fue la droga de abuso más consumida por la población madrileña en tratamiento a causa de su adición en 2008. El 58% la tomósola o mezclada con otras sustancias, por el perfil habitual de policonsumo existente en la región


Así se desprende de los 20.853 pacientes atendidos en la red asistencial compuesta por 39 centros de atención integral al drogodependiente (CAID), un 8,7% más que en 2007. De ellos, el 29% consumía « coca» y opiáceos (heroína); el 18%, la primera y otras sustancias distintas de la heroína, y, el 20%, drogas diferentes a la cocaína y al «caballo ».

Varón (82%); soltero (59%); de nivel socio económico medio (50%); con empleo (50%); de 31 a 40 años (36%), y sin antecedentes penales (82%), constituye el perfil tipo del drogodependiente de la región.

De todos los que recibieron tratamiento en la red regional, el 18% era seropositivo; el 4% padecía una enfermedad de transmisión sexual; el 3%, tuberculosis y, el 3% vivía en la calle. Así lo indicó ayer la gerente de la Agencia Antidroga, Almudena Pérez, quien, junto a la viceconsejera de Sanidad, Belén Prado, presentaron el balance de actividad del organismo en materia de prevención, asistencia y reinserción correspondiente a 2008.

El « polvo blanco» (46%) fue, también, la principal droga ilegal que motivó el ingreso en urgencias, seguida del cannabis (24%), una tendencia en ambas que va en aumento, mientras que los opiáceos se estabilizaron, subrayó Pérez.

Por edades, en los más jóvenes (menores de 25 años) predominaba el cannabis, entre los de 25 a 44, la cocaína, y de 35 a 54, los opiáceos. En el caso de esta última sustancia ilegal, los consumidores de «caballo» ya no son población marginal y siguen el patrón de combinar varias sustancias.

Además, de las 138 personas que murieron por reacción aguda a las drogas (sobredosis), la edad media era de 40 años y eran varones.Entre 2006 y 2009 el Gobierno regional ha destinado 225 millones de euros para luchar contra las drogas, explicó la viceconsejera de Sanidad. Una tarea, en la que, precisó, es fundamental la colaboración de ayuntamientos y ONG.

La prevención es uno de los capítulos esenciales para atajar el consumo. De ahí que el programa escolar se extiende, año a año, a más centros. En el último año ha crecido un 91% (de 434 a 831).